miércoles, 21 de noviembre de 2012

UN VERDADERO DISCÍPULO DE CRISTO

1. Un verdadero discípulo de Cristo se compromete a vivir una vida coherente con los valores cristianos.

2. Un verdadero discípulo de Cristo se compromete a construir buenas relaciones con otros hijos de Dios.
 
3. Un verdadero discípulo de Cristo se compromete a no practicar el pecado.
 
4. Un verdadero discípulo de Cristo se compromete a construir un matrimonio sólido y una estable.
 
5. Un verdadero discípulo de Cristo se compromete a trabajar en la visión y misión de su congregación, siendo generoso en su tiempo y recursos.

6.  Un verdadero discípulo de Cristo es colaborador activo de su pastor, honrando su visión y su persona.
 
7. Un verdadero discípulo de Cristo rompe cualquier barrera racial o denominacional para alcanzar la verdadera unidad bíblica.
 
8. Un verdadero discípulo de Cristo influye en su entorno, transformando las vidas de los que llegan a conocerlo.

9. Un verdadero discípulo de Cristo es un buen ciudadano, obediente a las autoridades y respetuoso de las leyes.

10. Un verdadero discípulo de Cristo ama al pecador y usa cualquier estrategia para libertarlo de la esclavitud del pecado.

sábado, 10 de noviembre de 2012

CORDERO Y LEON

Si hiciéramos una encuesta preguntando acerca de que es un hombre, creo que tendríamos cientos de respuestas, tales como: "ser hombre es vestirse como hombre", "ser hombre es ser rudo", "ser hombre es tener sexo con muchas mujeres" o, como escuchaba cuando era un niño "ser hombre es no llorar", o como señalaban nuestras abuelas "el hombre debe ser feo, hediondo y peludo", o como señalan hoy los opinólogos en la telebasura de los matinales, que el prototipo del hombre es el metrosexual.  Me llama la atención que Pilatos, al mostrar a Jesús públicamente, después de ser azotado, haga la siguiente presentación: "Ecce Homo" (Juan 19:5).  Ecce Homo significa en latín "Este es el hombre", declaración que, no me cabe la menor duda, es inspirada por el Padre para dejar establecido que Jesús es el prototipo del hombre verdadero, que alguien que se precie de tal deberá ser un imitador de las conductas de este modelo.  En el griego la frase es "Idou Ho Anthropos", término que habla del ser que deja de ser un primate elemental y se yergue, se para, aprende a mirar hacia arriba.  Sin lugar a dudas que Jesús nos enseña a mirar hacia arriba, erguidos, con nobleza y dignidad, más allá de los azotes que te da la vida y las espinas que puedan ser puestas en nuestro existir.  Un maravilloso ejemplo de esta hombría lo encontramos en el Nuevo Testamento, en la escena en la cual Jesús está frente a la tumba de su amigo Lázaro, y llora.  Me lo imagino diciendo, mientas las lágrimas se deslizan por sus mejillas, "Padre, yo se que tú siempre me escuchas, y esta muerte es para que tú seas glorificado".  Sigo viéndolo en el Espíritu, secándose el rostro, dirigiendo su mirada hacia la tumba, y ordenando, con un vozarrón que heló la sangre de los que lo rodeaban "Lázaro, ve aquí afuera".  El tenía una identidad clara, así que no tenía ningún problema en llorar delante de cualquiera y, al minuto, estar encima de la muerte y de las tinieblas.  Tierno y fuerte.  Cordero y león.  He aquí el Hombre. Entonces, ser un verdadero hombre no tiene que ver con las respuestas cliché, ni el feo hediondo y peludo, ni el metrosexual que aparece en las portadas de las revistas de moda, sino que, más allá de eso, el anthropos será tierno sin dejar su masculinidad, podrá estar perfumado sin dejar de ser varonil, amoroso y comprensivo sin perder su fuerza, asertivo y empático sin que pierda sus convicciones.  Podrá llorar en el entierro de sus amigos, sin perder su dignidad.  Cumplirá sus promesas y defenderá su palabra empeñada.  Podrá ser un fanático de la selección de su país y emocionarse con las victorias de su equipo, pero jamás dejará de cumplir con sus deberes como hijo de Dios. Y entonces, por donde vaya, triunfante o saliendo de una quiebra, victorioso o derrotado, sano o enfermo, los que lo vean dirán: Ecce Homo,  Idou Ho Anthropos. Ese que va ahí es un verdadero hombre.

lunes, 22 de octubre de 2012

EL NOMBRE DE DIOS EN VANO

¿Cuándo se habla y se canta de Jesús de manera vana? Seguramente en los días de Navidad. Muchos ponen en sus labios el nombre de Jesús por tradición, para vender más cosas, o para atiborrarse de comida y bebida. Todo ello sin pensar en el significado de su nombre.
El tercer mandamiento trata de la forma en que hablamos de Dios. Su transgresión se ha convertido en un pecado capital de nuestra sociedad moderna. El significado del mandamiento depende en parte de la frase “tomar en vano”. Viene de una raíz que significa malgastar e implica la idea de algo vacío de sentido.
La palabra se encuentra en el Sal. 2:4, “el que no adora a ídolos ni hace juramentos falsos” donde ídolos es la traducción de la misma palabra (vacío, malgastado) y la palabra falsos traduce el término para engaño y fraude.
El nombre
En realidad, el significado del tercer mandamiento depende principalmente de la palabra nombre. El uso del nombre nos recuerda el encuentro de Moisés con Dios en el desierto cuando contempló la zarza que ardía y no se consumía.
Seguramente Moisés había visto más de una vez una zarza ardiendo, pero nunca había contemplado una zarza que ardía y no se consumía. Dios le habló encomendándole la misión de liberar a su pueblo de la esclavitud. Pero él necesitaba saber el nombre personal que tenía el Dios del que había de ser su portavoz.
Dios le respondió con las palabras Yo soy el que soy que corresponde a cuatro consonantes en hebreo: YHWH (Yod, He, Wau, He) que convenientemente vocalizada se lee Yahweh. Es el nombre especial que los hebreos utilizan para describir a Dios y solamente ellos.
Así como Baal era un título de una deidad usado en diversas culturas, ninguna otra tribu o nación utilizó jamás el nombre Yahweh para describir un dios de otra clase, era el nombre exclusivo para Israel y de ahí su suma importancia. Con este nombre se quiere referir al Dios eterno e inmutable que tiene existencia propia sin necesitar que nadie le añada nada.
El nombre expresa la naturaleza de Dios.
La referencia al nombre en este mandamiento no es un apelativo simple de Dios. Se trata de todo un compendio de su naturaleza santa. Era una palabra tan sagrada para los judíos que prefirieron no pronunciarla y en su lugar leían Adonai (Señor).
El nombre Yahweh era también la descripción del Dios que hizo un pacto con su pueblo. Les recordaba el hecho de ser un pueblo elegido con el que Dios había entrado en una relación especial con él.
El nombre no era nuevo.
Los patriarcas ya lo conocían (Gn. 12:8, 13:18, 15:2), pero es dudoso que comprendieran el significado absoluto y quizás los israelitas lo habían perdido en su larga estancia en Egipto.
El tercer mandamiento no trata simplemente del mal uso de una palabra de cuatro letras, sino del abuso de lo que este nombre significa. Tomar su nombre en vano es pisotear su pacto por el que ofrece salvación y despreciar su naturaleza santa.
Por tanto, se puede quebrantar este mandamiento sin siquiera mencionar su nombre, como hicieron los escribas y fariseos cuando atribuyeron a Jesús el echar fuera los demonios por Beelzebú (Mr. 3:20-30).

Tomar en vano
¿Cómo podemos tomar el nombre de nuestro Dios en vano? Cada vez que malgastamos su nombre o que carece de sentido, es una palabra vacía para el que la pronuncia.
Veamos cuatro situaciones en que esto ocurre:
§  Cuando la convertimos en una palabra común. Muchos blasfeman el nombre de Dios utilizando las palabras “Cristo” y “Jesús”. Otros son un poco más considerados y utilizan el “¡Dios mío!” o “¡Santo Dios!” como una costumbre social. Aunque utilicemos el nombre de Dios como una exclamación espontánea, nunca es algo inocente, porque reduce la naturaleza de un Dios santo y soberano a un nivel vulgar. Los cristianos no estamos libres de este pecado, porque aún sin blasfemar su nombre o hacer exclamaciones, podemos usarlo de manera banal. Hoy en día muchos tienen la costumbre de decir “¡qué Dios te bendiga!” como aquel que dice “buenos días” sin pensar en el significado de estas palabras. Otros tienen la costumbre de emplear el término “Señor” muy abundantemente sin fijarse en lo que dicen, porque da un halo de espiritualidad. Incluso, hay muchos que lo usan cuando oran en lugar de hacer una pausa, lo que en un escrito sería una coma. Además se hacen referencias veladas a Dios o explícitas con dichos como “esto está divino”, “divinamente”, “¡válgame Dios!”. Un análisis cuidadoso de estas expresiones es fundamental si no queremos transgredir el tercer mandamiento.
§  Cuando se utiliza en la falsa adoración o de manera irreflexiva.  Muchas veces estamos adorando al Señor y cantamos sobre sus perfecciones con magníficas palabras y nuestro corazón está muy lejos del Señor. Cantamos sobre el compromiso cristiano y no estamos dispuestos a que cambie nada en nuestra vida. Hacemos promesas a Dios que luego no guardamos. Alguien ha dicho que los cristianos no dicen mentiras; ¡las cantan en sus reuniones! Esto también es quebrantar el tercer mandamiento
§  Cuando se utiliza para apoyar una mentira.  Hoy en día está de moda en algunos círculos decir que tal persona ha recibido una “profecía” de parte de Dios, cuando en realidad se trata de una intuición propia. Si alguien pretende haber recibido una revelación directa de Dios, cuando Dios no ha hablado, está quebrantando el tercer mandamiento (Dt. 13:1-3).
§  Cuando se utiliza en los juramentos falsos. Los judíos, para evitar jurar por el nombre de Dios, juraban por el templo, por el pacto o por la vida. El Señor no prohíbe el juramento, pero sí quebrantarlo. Por eso nuestro hablar deber ser sí, sí y no, no.
Conclusión: ¿Cómo utilizar el nombre de Dios? Como en todos los mandamientos hay un aspecto positivo, debemos usarlo para el propósito por el cual está establecido: ser bendición que se confiesa:
·         Recordemos que el nombre de Cristo nos abre las puertas de la salvación cuando confesamos con la boca que es el Señor de nuestras vidas y, creemos de corazón que él verdaderamente resucitó para darnos vida eterna. 
·         También lo invocamos en nuestras oraciones
·         Cuando oramos por los enfermos
·         Cuando expulsamos demonios
·         Cuando alabamos de corazón y el dulce nombre de Jesús invade nuestro ser de amor y paz.

viernes, 22 de junio de 2012

LAS TRES REJAS



“El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:

-Oye maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

-¿Las tres rejas?

-Sí. La primera es LA VERDAD. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es LA BONDAD, eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario…

-Ah,¡vaya! La última reja es LA NECESIDAD. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces -dijo el sabio sonriendo -, si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido…”



                     (Compartido por Héctor Marroquín para Ministerio Kyrios)

jueves, 17 de mayo de 2012

12 CONSEJOS PARA UN SÚPER MARIDO


1.- Si vas a discutir, discute el punto.  Jamás la relación. No menciones el divorcio cuando sólo te piden poner la ropa sucia en el canasto y no junto a la ropa limpia en la cómoda.
2.- Olvídate de cómo hacía las cosas tu mamá.  Jamás la compares con tu esposa.  Come todo lo que ella te cocine, aunque esté crudo. Ponte la camisa aunque no esté bien planchada (En ese caso es bueno usar un chaleco hasta que ella lo haga mejor).
3.- Nunca le grites a tu esposa, a menos que le avises del Tsunami.
4.- Pide al Señor que te revele cada detalle que ella hizo para agradarte (peinado, ropa, arete, perfume).  Si no te fijas en esas pequeñas cosas, ella se sentirá herida. Y lo peor es que nunca falta el comedido que se va a fijar y la va a conquistar diciéndole lo que ella necesita oír.
5.- Haz todo lo que esté en tu mano para que ella sea una estrella reluciente, recuerda que es tu gloria.  Si ella brilla, tú te verás glorioso.  Si le falta un diente, tú luces como el descuidado.  Si anda despeinada, tú luces como el tacaño.
5.- Nunca trates de excitarla paseándote desnudo o con calzoncillos sexi, sólo reafirmarás la teoría de que el cuerpo humano es feo, además que ella te mirará con pena.  En cambio, ayúdale a hacer las cosas en la casa, como hacer las camas o secar la loza, y verás buenos resultados en la noche.
6.- No te pongas grave ni te conviertas en un marido aburrido.  Las mujeres se enamoran de hombres que las hacen reír, así que no temas hacer el loco con ella.
7.- Nunca la golpees, a menos que se haya atragantado con un pedazo de carne. Los golpes quiebran las relaciones igual como se rompe un vaso de cristal y aunque se reconcilien, siempre será un  vaso pegado.
8.- Si ella te pide un consejo, pon cara de consejero, pero jamás se lo des.  Sólo escúchala con atención, aunque te lo repita cien veces y no la contradigas.  Mientras habla, ella misma hallará la solución. Su cerebro tiene las conexiones necesarias para ello.
9.- Si en la noche te vas a poner cariñosito, aféitate, cepíllate los dientes, ponte perfume antes de ir a la cama.  O, cómprale una máscara antigases.
10.- Nunca escarbes en la basura del pasado. Porque es basura y podrías encontrar hasta perros muertos, y el mal olor no te dejaría vivir el presente.
11.- Nunca vayan a la cama enojados, porque dormirían dándose la espalda y dejarían un lugar para el diablo.  Y esa noche dormirían los tres bien abrazados.
12.- Dile por lo menos ocho veces al día que la amas y habla bien de ella en todas partes, aunque exageres sus cualidades.  La gente te respetará a ti.

Házme caso y tendrás un matrimonio estupendo, te lo dice alguien que lleva 37 años de armonía matrimonial,

                                                             Pastor Rubén Rodríguez R.

lunes, 14 de noviembre de 2011

SIETE PROMESAS DE UN VERDADERO DISCÍPULO

SIETE PROMESAS DE UN VERDADERO DISCÍPULO DE CRISTO

1. Un verdadero discípulo de Cristo se compromete a honrar a Jesucristo por medio de la adoración, la oración y la obediencia a la Palabra de Dios en el poder del Espíritu Santo.
 
2. Un verdadero discípulo de Cristo está comprometido a mantener una comunión vital con otros discípulos de Cristo, entendiendo que necesita hermanos para ayudarlo a cumplir sus promesas.
 
3. Un verdadero discípulo de Cristo está comprometido a practicar la pureza espiritual, moral, ética y sexual.
 
4. Un verdadero discípulo de Cristo está comprometido a construir un matrimonio sólido y una familia que sea ejemplo en la sociedad, mediante el amor, la protección y los valores bíblicos.
 
5. Un verdadero discípulo de Cristo está comprometido a apoyar la misión de su iglesia honrando a su pastor y orando por él dando activamente de su tiempo y recursos.
 
6. Un verdadero discípulo de Cristo está comprometido a llegar más allá de cualquier barrera racial o denominacional para demostrar el poder de la verdadera unidad bíblica.
 
7. Un verdadero discípulo de Cristo está comprometido a tener influencia en su mundo, siendo obediente al Gran Mandamiento (Marcos 12:30-31),a la Gran Comisión (Mateo 28:19-20) y a su celo por servir (Jueces 9:8-15).

viernes, 9 de septiembre de 2011

UNA LARGA REFLEXION



Estamos ya a menos de 24 horas de terminar la Regata de la Vuelta al Mundo y
 cuando Uds abran sus computadores posiblemente tengamos una ventaja cercana a las 150 millas y muchos de Uds pensarán que ya ganamos esta etapa, de punta a cabo. Nos encantaría que fuera así, pero la experiencia nos enseña
que hay que esperar y que las regatas se ganan y se pierden en la meta.

Y aquí va un corto resumen de lo que yo aprendí o reafirmé, durante todo
 este tiempo; lo hago en primera persona pues no puedo involucrar al Negro en todo lo que a continuación van a leer.

1.. acerca de los hijos, definitivamente no son tuyos, solo quiérelos y
 ámalos y trata de educarlos con el ejemplo y si puedes, transmíteles que busquen sus propios sueños, no los tuyos. Y no esperes que te agradezcan todo lo que haces por ello; ese agradecimiento vendrá muchos años después, quizás cuando tu ya te hayas convertido en abuelo/a (ahí sabrán recién lo que es ser padre/madre). Pero si en el intertanto, te llegan a decir que están orgullosos de ser tu hijo/a, date por recompensado con creces. Y si alguno de ellos debe partir antes que tú, que al menos te quede el consuelo que le dijiste muchas veces cuanto lo querías.

2.. acerca de tus padres, no dejes nunca de agradecerles el hecho de que te
 hayan traído a este mundo maravilloso y te hayan dado tan solo la posibilidad de vivir, solo eso, ¡¡¡ vivir !!!

3.. acerca del mar, el viento y la naturaleza, admírala y cuídala, es única
 y no tenemos otra. Y al mar y el viento, nunca trates de vencerlos ni menos desafiarlos. Llevan todas las de ganar. Si quieres ser un navegante, acostúmbrate a vivir en crisis permanente.

4.. acerca de los límites, ellos no existen o están mucho mas allá de lo que
 te imaginas. ¿Cuanto más allá? Ese es la pregunta, tienes que llevarte al extremo y ahí lo descubrirás.

5.. acerca del talento, no sirve para nada si no va acompañado de
 determinación, planificación, disciplina y perseverancia. El talento es efímero, la determinación, eterna.

6.. acerca del amor, da las gracias al Universo si te despiertan cada mañana
 con un beso y una sonrisa. Y haz como las abejas y las mariposas, ellas no buscan la flor más linda del jardín, sino aquella que tiene el mayor contenido.

7.. acerca de la sociedad, ayuda a los que son igual o más capaces que tú,
 pero que no han tenido tus mismas oportunidades. Son ellos los más olvidados de la sociedad pues siempre se ayuda a los que piden y vociferan, pero a los que me refiero, no piden ayuda, solo necesitan una oportunidad. Sueño todavía con una sociedad más justa y más humana.

8..acerca del liderazgo, echo de menos en el mundo actual esos líderes que
 hacían lo que se debe hacer y decían lo que se debe decir, sin esperar resultados inmediatos en las encuestas. Me refiero a los que marcan un camino, no los que siguen a las masas.

9.. acerca de la riqueza, una vez que hayas financiado tu flujo de caja,
 trata de comprar más tiempo que dinero, más libertad que esclavitud.

10.. acerca de la angustia y la amargura, cuando creas que algo no es
 posible, que los problemas te agobian, que ya no puedes, date un tiempo para ver las estrellas y espera despierto el amanecer, ahí descubrirás que siempre sale el sol, ¡¡¡ siempre !!!

11.. acerca del triunfo, si quieres triunfar debes de estar dispuesto a
 fracasar mil veces y dispuesto a perder todo lo que has conseguido. Y no temas perderlo todo, pues si te lo has ganado bien, de seguro lo recuperas con creces.

12.. acerca del presente, vívelo intensamente, es el único instante que
 realmente importa; los que viven aferrados al pasado ya murieron y los que viven soñando con el futuro, aún no han nacido.

13.. acerca del éxito y el fracaso, reconócelos como dos impostores, pero
 aprende sobretodo de los fracasos, los propios y los de los demás, ahí hay demasiado conocimiento que generalmente no usamos.

14.. acerca de los amigos, elije los que están contigo cuando estás en el
 suelo, porque cuando estés en la gloria, te van a sobrar.

15.. acerca del equipo, motívalo en los momentos difíciles y nunca dejes que
 uno te abandone por haberse equivocado, ése es el más importante.

16.. acerca de tu país, ama a la tierra que te vio nacer, trabaja por hacer
 de tu país un mejor lugar para todos y pasea orgulloso/a tu bandera, cualquiera que ella sea (ya sea que seamos buenos o malos para el fútbol).

17.. acerca del esfuerzo, no te rindas nunca, no te creas el cuento de que
 cuando algo está costando  mucho es porque no debe resultar, es simplemente que el Universo te está poniendo a prueba de si eres o no merecedor del éxito.

18.. acerca del miedo, no le temas, es un gran compañero, pero que no te
 inmovilice y no temas hacer el loco o el ridículo; la historia nos enseña que las grandes enseñanzas y tremendos descubrimientos son producto de esos instantes.

19.. acerca de Dios y el Cielo, creo que si actuamos haciendo el bien,
 podremos estar en la lista de espera si el Cielo existe y si no existe, habremos tenido nuestro propio Cielo en esta Tierra. Y a Dios no lo encontré solo en el Mar del Sur, en las nubes, en las tormentas, en las olas, ni en la meta ni en las
partidas; estuvo siempre con nosotros, dentro, muy dentro nuestro.

20.. y cuando tengas dudas de qué debes hacer, pregúntate cual es tu Cabo de
 Hornos, ármate de una pequeña mochila que lleve sólo lo necesario para sobrevivir y comienza a caminar. Y no dejes de mirar al cielo, ahí descubrirás al albatros, que te enseñará a despegar con esfuerzo y a volar en libertad. Y te darás cuenta que no necesitas volar en bandada.

21.. y nunca, nunca renuncies a tus sueños, persíguelos apasionadamente y si
 no los consigues, no importa, el solo recorrer ese camino habrá valido la pena vivir y ojalá el sueño que persigas sea el sueño imposible.

22.. y si tienes la fortuna de un día competir con rivales del tamaño de los
 que nos tocó enfrentar en esta Regata, hónralos, admíralos, pero entrega todo lo que tienes por vencerlos en buena lid; ellos se lo merecen.

23.. 
y si en el día de mi muerte me dan la opción de renacer, elijo ser Albatros y volar el Mar del Sur y mirar a los intrépidos navegantes que arriesgan sus vidas y dejan todo en busca de su sueño, en busca de su sueño imposible.

24.. y nunca te tomes demasiado en serio a un navegante que está terminando
 una Vuelta al Mundo. Solo sabrá navegar un poco más, ¡¡nada más!!    "


Felipe Cubillos.

martes, 2 de agosto de 2011

MINISTERIOS PUENTES

 Las Escrituras pueden ayudarnos mucho en nuestra formación porque, aparte de aclararnos los propósitos de Dios para nuestra vida, nos proveen también el ejemplo de esos hombres y mujeres que vivieron aplicando a sus vidas las enseñanzas divinas.  Uno de esos hombres, que siempre ha sido un modelo para mí, es el apóstol Bernabé porque puedo apreciar en él, en su más amplio concepto, un corazón bueno.  La misma Palabra de Dios lo califica de "hombre bueno".  De hecho, su verdadero nombre era José, y Bernabé es el apodo que surje por la propuesta de su vida: ser un hijo de consolación.  Y a través de las Escrituras vamos apreciando todo un ministerio de relaciones personales, relaciones humanas que se van arreglando al paso de este verdadero ministerio puente: intercediendo por Pablo ante los apóstoles, cuando había mucha desconfianza por el pasado de este hombre; proyección para nuevos ministerios cuando lo vemos defendiendo a Juan Marcos delante de Pablo; creando lazos de unidad entre los judíos de Jerusalén y la iglesia de los gentiles en Antioquía; puentes de ayuda entre los que poseían bienes materiales y los necesitados de la iglesia primitiva.  Incluso, hasta cuando Pablo lo acusa de ser un hipócrita al estar de parte de los judaizantes en Antioquía, a la llegada de Pedro y los otros apóstoles, se puede apreciar su respeto por la autoridad de los hombres de Dios que habían estado con Jesús y de su deseo de que se establecieran los nexos con la visión de Jerusalén.Hoy necesitamos urgentemente ver la aparición de hombres buenos en esta sociedad, tan llena de malos ejemplos a todo nivel.  La iglesia del señor necesita levantar esos íconos que se paren delante de los hombres, pero no con el poder que emana de la fuerza humana, sino hombres transparentes, casi candorosos de ingenuidad a los cuales se les pueda ver ese corazón de hombre bueno, que sepan crear lazos de unidad entre todos los hombres, que quiebren las fronteras que hemos levantado los seres humanos con nuestros prejuicios y nuestros complejos.

lunes, 27 de junio de 2011

¿ALGUIEN DIJO PENE?

 Al mirar las noticias, recurrentes desde hace un tiempo, y ver cuán profunda es la corrupción sexual en el seno de una de las más grandes religiones de Occidente, cabe preguntarse ¿Cómo estará el corazón del mundo, si dentro de un lugar donde se supone que se enseñaban los principios y valores del cristianismo, la sodomía, la pedofilia, la pornografía y quien sabe que aberraciones más, eran prácticas cotidianas?  Esto ineludiblemente nos lleva a todos nosotros a revisar nuestro corazón, y poner atajo a la oscuridad de nuestros pensamientos y acciones, dado que existe el apetito sexual y los malos pensamientos habitan en todos los seres humanos, sin distingos de clases ni raza.  Y con más fuerza aún en los que decimos amar a Dios y alinearnos con sus ideas y métodos, porque es mayor el juicio entre los que están precisamente para vealr por esos ideales divinos: la iglesia del Señor en la tierra.  Creo que, como hombres que somos, y como los discípulos que anhelamos ser, debemos ser muy honestos a la hora de hablar de nuestra sexualidad, sin considerarlo un tema tabú dentro de la iglesia.  Digo esto porque es un tema olvidado en las charlas cristianas; raramente escuchamos a un pastor desde algún púlpito hablando del sexo en el matrimonio, de las relaciones conyugales y de los pecados que se cometen a diario, sin espiritualizarlo.  Jamás escuchamos hablar de la vagina y del pene, y que el beso es parte del preámbulo amoroso para lubricar los aparatos genitales y prepararlos para el coito. Pero alguien dirá:  ¿Y cuál es el problema con espiritualizar la enseñanza, si lo que se pretende es ser más delicado en estos asuntos y evitar ser tan prosaico en el tema?  El problema es que vivimos en una sociedad brutal, agresiva, donde no podemos estar mandando mensajes cargados de eufemismos.  Los jóvenes de hoy necesitan que se les hable cara a cara, para que puedan entender que Dios espera mucho de ellos, y que no deben asimilarse a una seudocultura profana y sensual, sino más bien, por el contrario, mantener las benderas del reino de Dios en alto, a pesar que el mundo esté cayendo a pedazos por falta de santidad en la sexualidad.  Los matrimonios necesitan ser despertados a una santidad práctica y de actitudes, sin involucrarse con la vorágine hollywoodense que nos dice que fornicar o adulterar es parte del espectáculo de la vida.  No debemos tener temor de parecer pacatos, caducos u obsoletos, porque nuestro Dios se merece mucho más que un grupo de gente que habla bonito, pero que en lo secreto practica las mismas cosas que los paganos.  Levantemos las banderas de las verdaderas virtudes, viviendo una sexualidad sana y santa, con las cosas claras y el lado oscuro controlado.  El Señor les guarde.

viernes, 3 de junio de 2011

DIOS ES NUESTRA FUENTE

Nada puede hacer el hombre sin Dios.  Fue creado para expresarle la gloria a su creador, y mientras no se decida a hacerlo, seguirá deambulando por la tierra, sin encontrar sus metas ni objetivos.  A menudo lo vemos, caminando sin expresión por la calle, bostezando en una fila en el banco, dormitando en un asiento del microbús, esperando llegar a su casa y encontrarse con una familia, frente a la cual, aparte de las obligaciones y cierto cariño, no siente absolutamente nada más; mira a su mujer y casi no puede entender, y tampoco busca hacerlo, cómo llegó a relacionarse con ella, en circunstancias que el tiempo le muestra que son absolutamente incompatibles, lo que ha determinado que a la vuelta de esos pocos años de matrimonio, ya sean unos absolutos desconocidos.  Y es que el hombre sin Dios no tiene vigor, ni fuerza, ni incentivos.  Dios es su fuerza, su vigor porque es su fuente. Absolutamente cierto: Dios es nuestra fuente.  Tal como la tierra es la fuente de las plantas, y el mar la fuente de los peces, así el ser humano tiene una fuente, la cual le da la vida, la potencia y su razón de ser.  Si miramos a un pez fuera del agua, es sólo para verlo languidecer y morir, igual que una flor fuera de la tierra.  La Biblia nos enseña con toda claridad esta tremenda verdad.  Lo señala en el Génesis: "...después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que de semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra.  Y fue así....."   Esto significa que la tierra es la fuente de las plantas y, por lo tanto, es lo que le da vigor, vida y propósito.  Lo mismo ocurre con las aguas, así lo vemos en Génesis 1:20.  "...Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos...".  De la misma manera, el agua provee el sentido de la vida a los peces.  ¿Pero que dicen las Escrituras con respecto de la creación del ser humano?  Eso lo encontramos en Génesis 1:26 "Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra semejanza...".  Dios nos creó y reclama su derecho de producción, tal como la tierra las plantas y el mar los peces.  Y exactamente de la misma forma que la tierra y el mar son fuentes creadoras, así también Dios es nuestra fuente creadora y, por lo mismo, el que nos da la vida, el vigor, la fuerza y el sentido.  Sintetizando, un hombre sin Dios es lo mismo que ver a un pececito agonizando entre las rocas, a la orilla del mar.  O una flor secándose fuera del jardín.  Dios pueda volvernos a nuestra potencialidad divina, amén.

viernes, 13 de mayo de 2011

LUGAR, MOMENTO Y ACTITUD.

Cuando uno mira las características de los grandes deportistas, se da cuenta que han sabido combinar tres factores esenciales para lograr su éxito: lugar, momento y actitud.  Claro, porque a la hora de poner ese golpe, ya sea de raqueta en el caso del tenista, o del puño, en el caso del boxeador, o el golpre del pie o cabeza, o lo que sea del futbolista, que determinó el punto, el knock out o el gol, estuvieron certeros en cumplir con este triple requisito: lugar, momento y actitud.  Si una de esos factores fallaba, todo fallaba; por ejemplo, si no estaba en el lugar, el golpe iba al aire, el raquetazo erraba y el cabezazo era estéril.  Si el lugar era el correcto, pero un segundo después, eran golpes al aire otra vez.  Y si el lugar era el preciso, y el momento era el adecuado, pero no había la actitud, como por ejemplo el futbolista, que en vez de poner el golpe de pie, se lanzaba de cabeza, una vez más era infructuoso ese golpe.  Y mirando la vida del discípulo, veo que también es necesario saber combinar estos tres elementos para ser un verdadero hijo de Dios, coherente, victorioso, animado. etc.  Si nunca contamos con él; es decir, nunca está en el lugar de la necesidad, o está en el lugar correcto, pero no en el momento de la necesidad, tampoco sirve.  Y si está allí, en el momento, pero no sabe servir, o sea está sin actitud, va a dar golpes al vacío.  El apóstol Pablo es muy claro cuando señala que debemos correr como para ganar.  A los corintios (1º Cor. 9) señala: "...así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre...".  Yo estoy absolutamente de acuerdo con esta idea del apóstol, creo que hay que entender estos tres elementos que hagan que nuestro rol como hijos de Dios tenga fruto de verdad.  Recordemos que nuestra tarea es el establecimiento del reino de Dios en la tierra.  Eso significa que la actitud del deportista que logra las metas, ya sea ganando un partido de tenis, o noqueando a su rival en el ring, o haciendo muchos goles para su equipo, también debe ser nuestra forma de ser, esforzado, valiente, ganador, encarador.  Por último, déjeme decirle en este pequeño blog, que la vida de un hijo de Dios también debe ser un verdadero espectáculo para todos aquellos que nos ven, de tal manera que nuestra vida, donde vayamos, saque aplausos para la gloria de nuestro Señor.

jueves, 5 de mayo de 2011

¿PADRASTRO O PADRINO?

 En la crianza de los hijos debemos poner mucho cuidado, pues, en muchos casos, un pequeño desequilibrio determina conductas antisociales o muy traumáticas, especialmente cuando no estamos sanos a la hora de edificar las vidas de nuestros pequeños.  Por las estadísticas que uno observa puede darse cuenta que más del 80 % de la población mundial sufrió de algún desequilibrio en la crianza, ya sea porque careció de muchas cosas y creció con heridas que crearon fuertes raíces de inseguridad o bien, por el otro lado, ese pequeño ser disfrutó de un cariño en exceso que rayó en la malacrianza de ser regaloneado en todo, y el resultado es un personaje mimado al cual todo el mundo debe rendirle pleitesía y, por ende, servirlo como a un faraón. O sea, o se encontró con un padrastro feroz y descariñado, o con un padrino irresponsable, quien le soportó todas sus niñerías. La imagen perfecta es Dios Padre, quien nos abraza con sus dos brazos donde encontramos el absoluto equilibrio para la formación de nuestro carácter.  Este Padre, por un lado, nos abraza con su brazo de amor, con el cual nos dará a conocer su gracia sanadora, restauradora, motivadora, salvadora, gracia que nos llevará a su presencia con sólo creer y que nos sienta en su mesa y nos hace parte de su familia.  Por el otro lado, nos abrazará con un brazo de disciplina, con la cual nos hará presente que esa gracia maravillosa no es un juego y que debemos responder como personas a las cuales se les confía algo muy delicado, que deberán cuidar siempre con esmero y dedicación.  Su disciplina será la segunda fuente, junto a la gracia, que nos hará modelar un carácter responsable, maduro, asertivo, empático, etc.  Desgraciadamente nuestros padres no siempre tuvieron acceso a esta verdad divina, y muchos de ellos nos criaron como se les ocurrió, como decía el autor del libro "Ayúdenme, soy padre", quien en su prólogo advertía a sus lectores: "Cuando comencé a escribir este libro  acerca de la crianza de los hijos tenía tres teorías, pero no tenía ningún hijo.  Al terminar de escribirlo, tengo tres hijos, y ninguna teoría".  Esta falta de enseñanza o de conocimiento, de la cual adolece la inmensa mayoría de los padres, incluyendo muchos cristianos que no aplican las verdades escriturales, es una de las causantes directas del estado deplorable de nuestra sociedad, una sociedad llena de hombres que van por la vida con las heridas que les dejó una crianza inconclusa y poco sabia.  Los insto, hijos de Dios que leen este pequeño blog, a revertir el estado paupérrimo de esta sociedad que colapsa a pasos agigantados; pongamos la parte que falta, con amor, con seriedad, aplicando el amor y la disciplina con la sabiduría que nuestro Padre nos ofrece a través de la maravillosa gracia de su Hijo Jesús, y de la guía diaria y permanente de su Espíritu Santo.  Le abrazo confiando en que usted será parte de este deseo del Padre.